Una sociedad con valores fundamentados favorece el progreso, fortalece la identidad y garantiza un desarrollo económico, político y social, y es en la familia —como espejo de la sociedad— donde estos deben cimentarse.

El educador y comunicador Ramiro Macdonald afirma que los valores se construyen a diario mediante el ejemplo y con una actitud positiva hacia la vida. Es decir, con las buenas relaciones en el núcleo familiar, en donde el ejemplo es primordial.
“La convivencia familiar basada en valores garantiza solidez en la formación de los niños y adolescentes”, añade.
Pero, ¿qué son los valores? Según el diccionario de la Real Academia Española, estos se refieren a la “entereza de ánimo para cumplir los deberes de la ciudadanía, sin arredrarse por amenazas, peligros ni vejámenes”. También se definen como “cualidades positivas en una persona para desarrollar determinada actividad”.
Según Macdonald, la ética, la moral y los valores tienden a tratarse como sinónimos, pero son conceptos diferentes aunque, guardan estrecha relación.
“La moral es algo interno ligado a la conciencia; la ética es una filosofía que marca las normas en la humanidad; y los valores son bienes íntimos que funcionan como resguardo de la sociedad”, explica.
¿Cómo promoverlos?
“Enseñar a conocerse, a estimarse, a comunicarse y a convivir debe ser parte de las bases de ese modelo de valores. Como adultos podemos empezar por motivar a nuestros hijos a la reflexión individual, a que exploren sus experiencias y analicen las fuentes del valor en su vida personal.
La comunidad, la sociedad y el medioambiente en conjunto influyen en esta formación”, según el documento 2012 Nuevo Principio, del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif).
“No se trata solo de hablar, sino de actuar para que los niños observen, aprendan y sigan un modelo correcto. El ejemplo educa y forma. Son los papás los primeros maestros que fomentan valores”, expone el educador.
Así pues, los padres están obligados a inculcar, a través del ejemplo, la obediencia, el respeto, la honestidad, la justicia, la honradez; a saber distinguir entre lo correcto e incorrecto y tener metas en la vida.
Hay factores que hacen que los principios se vean afectados en una sociedad. Problemas intrafamiliares, falta de educación y justicia, carencia de líderes y malos manejos de los gobiernos forman antivalores que se posicionan como algo normal. “Los individuos, al ver esto, se frustran porque los principios no se practican y eso repercute en las relaciones interpersonales”, asegura el politólogo Hans Quevedo.
Aun así, ante este ambiente desmoralizador los entrevistados manifiestan que la ética, los valores y la moral personal deben ser inculcados y prevalecer en la población.
Algunos retos
Cambiar las actitudes negativas de los adultos, para formar valores que garanticen una armonía social es el principal reto. ¿Cómo? Formas de lograrlo hay muchas, una de ellas es que los padres de familia se pregunten qué clase de hijo desean formar y con base en eso dar el ejemplo. “No se le puede decir a un hijo que no fume si el padre lo hace; él debe demostrar que su ética individual prevalece”, dice Quevedo.
Los retos que cada padre de familia o educador se proponga deben estar unidos al compromiso y la responsabilidad. Esta última, después de la familia, compete a todos los ámbitos sociales. Hay que ser responsables en todos los campos de acción —trabajo, tareas en casa, reuniones a cualquier nivel e incluso las sociales: ser impuntuales es faltar a esa responsabilidad—.
Para que ese compromiso sea viable y real en todos los ámbitos, hay que cumplir reglamentos —implícitos o formales— en todas las instancias en las que el individuo conviva: instituciones educativas, laborales y gubernamentales, por citar algunas.
Los centros educativos y universidades, como segundo hogar de formación, deben fomentar dos aspectos básicos: civismo y urbanidad. Según el documento del Cacif, no se trata de replantear los programas curriculares, sino de que la capacitación cívica tome los valores como ejes. En los espacios laborales, las personas de rangos superiores tienen que cambiar sus actitudes y generar —en sus colaboradores— desarrollo, rigiéndose bajo los códigos de ética.
Ahora es el momento
El cambio está en las manos de todos —padres, madres, educadores, hijos, jóvenes y autoridades— con acciones básicas de cordialidad, responsabilidad, proactividad, positivismo y entrega.
Es momento de renovar y redescubrir los principios fundamentales de cada ciudadano, con el objetivo de generar cambios positivos en la sociedad que repercutirán a mediano o largo plazos. Esto permitirá la capacidad de enfrentarse mejor y con amplio criterio a las adversidades.
“Las personas con valores bien formados no ceden ante las malas influencias, sino que actúan de manera correcta”, puntaliza Macdonald.
Espero les sea de mucho provecho!!! xoxo
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